Dossier

Fracasar mejor*

Textos: Marco Fochi

Texto original del autor.

 

6Qué se entiende cuando se habla de la valoración de los resultados en la psicoterapia? Parecería que se puede dar por entendido. Las psicoterapias racionales, a diferencia de aquellas que Singer y Lalich han bautizado como psicoterapias locas -es decir, sin paradigmas teóricos precisos de referencia, extravagantes en sus modos de intervención y discutibles en los objetivos que persiguen, como los viajes reveladores al pasado, las “curas cósmicas” o la “cura de la diosa blanca”- tienen modelos precisos de referencia, objetivos bien reconocibles, y resultados verificables. La racionalidad nos salva del magma indefinido de un misticismo que conecta todo con todo, y en el cual nunca se alcanzan éxitos tangibles.¿Estamos seguros de que la división racional/loco es una buena guía para distinguir, en este campo, el grano de la paja? El límite entre razón y locura, se saldó así en los albores de la modernidad, concretándose incluso físicamente con sólidos muros de separación como los del manicomio, ya no fiándose tanto de la reflexión contemporánea. Foucault, a propósito de esto, ha señalado un punto sin retorno.

 

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La Escuela como tratamiento del no-saber en psicoanálisis*

Textos: Esperanza Molleda
Imágenes: Andrés Borderías, Engel Schreib

*Texto original de la autora.


5Desde el nacimiento del psicoanálisis siempre han existido comunidades de analistas. Este hecho podría entenderse como una simple consecuencia fáctica de la circunstancia de que los psicoanalistas se reúnan en torno a su práctica común, pero también se puede pensar que hay una “necesidad” lógica de que existan las comunidades de analistas para que exista el psicoanálisis: hay algo que no cesa de escribirse acerca de lo que es el psicoanálisis, que llama a los psicoanalistas a reunirse en torno a un espacio y un tiempo compartidos, en los que se desarrolle y viva el saber que permite que la práctica psicoanalítica exista en el mundo.En 1964, Lacan fundó su Escuela en un momento personal y políticamente muy significativo denominado por él mismo “Excomunión” (1). Lacan se vio en la encrucijada de tener que renunciar a sus apuestas si quería seguir perteneciendo a la Asociación Psicoanalítica.

 

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Lost in adiction*

Textos: Andrés Borderías
Imágenes: Andrés Borderías y Gabriela Medin

*Texto de la intervención realizada en el 4e Colloque Medicine & Psychanalyse, celebrado en Clermont-Ferrand, Francia, del 20 al 22 de Septiembre de 2012.


4En la década de los años 80 irrumpió esa nueva forma del malestar en la cultura que se denominó adicción. Muy pronto se hizo patente el   extravío de los poderes públicos y de los profesionales implicados ante el tratamiento de ese nuevo síntoma social, reacio a la terapeutización.
La adicción no era un fenómeno nuevo, desde la antigüedad el mundo conocía los efectos del alcohol,  las guerras del opio en el siglo XIX en China y el siglo XX había comenzado de la mano de las adicciones causadas por los nuevos productos sintetizados en laboratorio: morfina, cocaína, heroína... la novedad se hallaba en las coordenadas discursivas que habían determinado su eclosión a finales del siglo XX.
Lacan señaló a lo largo de su enseñanza la responsabilidad del discurso de la ciencia y del capitalismo en el declive del Ideal, incapaz entonces de regular las relaciones del sujeto con el goce. El paradigma del malestar dejó de ser el síntoma neurótico, en el que aún es reconocible la incidencia del Ideal sobre la pulsión y cuyo resultado es el síntoma portador de una verdad y un deseo reprimido, entonces interpretable. Con el avance del siglo XX, el declive del antiguo orden simbólico y el ascenso al cenit social del objeto tuvieron como efecto la aparición de nuevas formas sintomáticas, que daban cuenta de los estragos producidos sobre muchos sujetos por el  empuje a un goce desconectado de la castración.

 

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Novedades sobre la práctica entre varios*

Textos: Bruno de Halleux

*Conferencia pronunciada en el ciclo “La práctica lacaniana en instituciones. Otra manera de trabajar con niños y jóvenes”, organizado por el Departamento de Psicoanálisis con Niños del NUCEP en colaboración con el EMPN, el 19 de mayo de 2012. Texto establecido por Carmen Bermúdez y Alexandra Reznak, no revisado por el autor.


3Presentación del ciclo por Vilma Coccoz

Existen distintas maneras de concebir los síntomas de la infancia y la juventud. Por lo tanto, existen diferentes maneras de tratarlos.
La manera propia del discurso analítico no se parece a las demás. Freud definió el síntoma como una formación de compromiso entre tendencias muy poderosas. Una, intenta respetar la realidad, el discurso establecido. Es su parte simbólica, significante. La otra, es su componente libidinal, proviene de “las pulsiones crueles y egoístas”, rebeldes a la educación. Lacan lo bautizó “goce”. Es lo más íntimo y singular de nosotros mismos.
La psicología individual es, a la vez, social, decía Freud. Porque no somos islas, sino seres hablantes, en continua relación y conflicto con los demás. El síntoma es relacional. Por ello un axioma del discurso analítico es: “No hay sujeto sin Otro”, del que deriva su homólogo: “No hay sujeto sin síntoma”.
¿Cómo tratar la parte asocial, no civilizada del síntoma, sin excluirla ni condenarla, sin anular lo más particular de nosotros mismos?

 

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Transferencia e institución*

Textos: Manuel Fernández Blanco
Imágenes: Andrés Borderías y Gabriela Medin

 

2Todos los análisis comienzan por la transferencia.

Buenos días, quiero agradecer la invitación de la Sección Clínica de Milán del Instituto Freudiano por la ocasión que me ofrece de trabajar hoy con ustedes. Se me ha encargado un tema muy querido para mí, porque soy un psicoanalista que, al mismo tiempo que ejerzo mi práctica en mi consultorio, trabajo desde hace más de 25 años en una Unidad de Salud Mental en un hospital y también he tenido la fortuna de fundar con otros colegas la Clínica del Campo Freudiano en La Coruña. Además he tenido una participación activa en la creación de los CPCT en España. Todo esto me ha empujado a reflexionar sobre las posibilidades y los límites del psicoanálisis en las instituciones públicas y también sobre las especificidades del tratamiento psicoanalítico en los centros de psicoanálisis aplicado.

 

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Usted está aquí: Dossier: La institución, agujereada

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