El porvenir de una ilusión: el culto a la previsión*

Textos: Éric Laurent

* Texto publicado en Mental, Revue International de Psychanalyse, nº 22, Abril de 2009.

dossier7La tecnología ofrece a las burocracias contemporáneas una potencia de cálculo sin igual, debida a los efectos combinados de la Ley de Moore -duplicación de la potencia de los procesadores cada dos años- y de la Ley, menos conocida, de Kryder -duplicación de la potencia de los discos duros cada dos años-.Como decía el Director general del proveedor de sistemas informáticos de la compañía Sun, el inenarrable Scout Mc Nealy: nuestra época es aquella en la que “ya no tenemos intimidad –supérenlo”, “we have no privacy – get over it”. Es el lado oscuro de la era digital. Ya no tenemos intimidad porque todos nuestros comportamientos son trazables. Sin embargo, cuanto más potentes son las bases de datos que nos conciernen, más se multiplican las pérdidas de datos, su diseminación por error, los robos de identidad, los pirateos más variados.La hubris de las bases de datos es alimentada por la amplitud de la capacidad de almacenamiento de las bases de datos gubernamentales y privadas.Ya no hablamos de mega o gigabits sino de tera o petabits, siendo un terabit el equivalente a 1000 gigabits y un petabit a 1000 terabits. La Biblioteca Nacional representa aproximadamente veinte terabits de texto. La base de datos de Wal-Mart, el Carrefour americano aún más monstruoso, representa 570 terabits. Google trabaja permanentemente con 4 petabits de información. Yahoo! recaba 12 terabits de datos al día. La acumulación de datos vuelve loco con una locura particular. Alimenta el sueño de saberlo todo de cada uno y de poder calcular lo que el otro quiere. La sociedad de la vigilancia autoriza incluso el sueño de recabar información de cada uno y de prever su comportamiento. Este sueño no es sin efectos depresivos o eufóricos sobre los sujetos.El informe de la Fundación Terra Nova sobre la última campaña de Obama acentúa el efecto eufórico de las bases de cálculo: “Barack Obama ha realizado el sueño orweliano de todo candidato americano: fichar al país entero. Los Republicanos se habían lanzado a esta empresa desde el 2000, con Karl Rove. Reposa sobre la técnica del micro-targeting: se trata de consolidar el mayor número de bases de datos existentes (bases electorales, comerciales, políticas) con el propósito de obtener datos individuales sobre todos los electores. Esos datos son utilizados para elaborar mensajes personalizados, concretamente para el puerta-a-puerta. La campaña de Obama ha alcanzado una nueva dimensión en el micro-targeting. Invirtió masivamente en la compra de ficheros (30M$). Y sobre todo le añadió la recolecta militante a lo largo de las primarias y de las elecciones generales: dos tercios de la información provienen de la propia campaña. El resultado es la creación de la base de datos más impresionante jamás realizada, “Catalist: un fichero único que ficha a 220 millones de Americanos, con hasta 600 informaciones por persona”.1 A continuación, la Fundación Terra Nova cede los beneficios del saber estadístico acumulado al movimiento pro-Obama. Para que ese saber sea útil, tiene que ser interpretado sobre el terreno por los militantes que lo utilizaron, es lo que no debemos olvidar. Abandonada a sí misma, la base de datos fascina, pero es muda. Al contrario que el bosque de Dunsinam en MacBeth, ésta no se pondrá en movimiento sola. En cambio, algunos lo olvidan y se sumergen en la fascinación.

El saber predictivo y la pulsión de muerte
La oposición entre la función del saber estadístico y la del saber clínico es tematizada en 1954 cuando Paul Meehl publica el libro que va a marcar una ruptura en la batalla entre el saber clínico y el estadístico: “Predicciones clínicas contra predicciones estadísticas: análisis teórico y examen de los hechos”. Paul Meehl, nace en Mineapolis, Minesota, donde hace sus estudios y obtiene un doctorado en psicología en 1945. Pasa toda su vida en Mineapolis enseñando en diversas facultades: psicología, derecho, psiquiatría, neurología, filosofía. Espíritu polimorfo, se pretende filósofo de la ciencia y discípulo de Kart Popper. Es el alma del test que todo el mundo conoce, el MMPI o Minnesota Multiphasic Personality Inventory. Con su test persigue una intuición, la necesidad de introducir algoritmos en las decisiones de diagnósticos y tratamientos. Desde esta perspectiva, la predicción mecánica como combinación de datos ciegos es siempre más precisa que el pensamiento.La grandeza de Meehl no reside meramente en la consideración de la mayor precisión de la máquina. Es el primero en separar correctamente dos modos de elaboración. No se trata simplemente de decir que el hombre es una máquina menos precisa. Meehl afirma que las herramientas estadísticas no suponen ningún saber clínico previo, la máquina se contenta con triturar los datos.2 Diríamos con Lacan que se dio cuenta de que las herramientas estadísticas son significante puro, tonto. Esa es su fuerza.Esta rigurosa separación permitió a Meehl no ser un mero discípulo de Popper. Hace de su vida una obra Popperiana, habla de ello en su autobiografía intelectual pues no cesa de refutarse a sí mismo. A finales de los años cincuenta, tras una conferencia ante un público compuesto sobre todo por cognitivistas experimentales, le invitan a tomar un trago. Entonces confiesa hacer un análisis con un freudiano analizado en Viena y presenta La interpretación de los sueños como “un ejemplo chocante de un proceso de inferencia difícil de cuantificar y objetivar”. Durante cincuenta años, ha gozado de esta manera de lo mejor de los dos mundos. El de la predicción en el que la estadística es cada vez mejor y el de la clínica en el que practicaba el psicoanálisis. Entonces se convirtió en Presidente de la Asociación Americana de Psicología. Afortunadamente no logró reducir la interpretación freudiana a un proceso objetivable.Algunos años más tarde, Michael Polanyi le responderá en su libro Personal Knowledge3 ¿Qué es el saber? Es una suma de protocolos adquiridos y calculables o un proceso que incluye lo incalculable del saber por descubrir. El debate todavía arrasa en la Evidence Based Medicine.4La extensión del punto de vista de Meehl en el campo de la medicina desemboca en la medicina “basada en la evidencia” en la que, sin referencia al saber clínico como tal, los expertos estadísticos calculan las variables que aseguran el éxito o el fracaso de los tratamientos comparando poblaciones homogéneas.La paradoja del éxito de la EBM lleva a la separación entre saber clínico y saber estadístico. Uno de sus promotores, Don Berwick anunciaba en diciembre de 2004 que quería salvar 100.000 vidas en los hospitales americanos en un año. Para lograrlo, no contaba con ningún avance del saber médico o de la medicina como tal. Tan sólo contaba, como Semmelweis, con el respeto de los procedimientos hospitalarios de cara a evitar las enfermedades nosocomiales. Los ejemplos citados son elocuentes. Para reducir las infecciones de los operados de pulmón con respirador: levantarles la cabeza. Verificar continuamente y volver a verificar los medicamentos administrados. Para reducir los fallecimientos en las salas de cuidados intensivos: lavarse las manos frecuentemente y lavar los catéteres con un antiséptico: la clorexidina. El modelo es la industria de la aviación o la del automóvil con Toyota. Sólo el seguimiento de estrictos protocolos permite el “cero defectos”. El 14 de enero de 2006, las seis medidas de este tipo promovidas en 3.000 hospitales, es decir el 75% de las camas hospitalarias americanas permitieron evitar 122.342 muertes5. Quisieron proponer a Don Berwick para el premio Nobel de medicina. Sin embargo, las seis medidas no representan ningún avance en el saber médico. Ciertamente las medidas EBM ponen regularmente en cuestión la oportunidad de tales o cuales exámenes para prevenir una enfermedad futura, pero no hay nada de esencialista en el éxito de la EBM. No provienen de una penetración más aguda de la naturaleza de la enfermedad o de su esencia. Provienen de la supervisión de la pragmática de los cuidados. Las grandes victorias valen para la medicina hospitalaria. Sin embargo, si tenemos que ser operados u hospitalizados, por supuesto preferiríamos que fuera en un hospital EBMizado desde este punto de vista. El control cuantitativo de la pragmática de los cuidados no debe hacernos olvidar que el saber médico no se reduce a ello. Como dice la médico internista reportera del New York Times Sunday Magazine, ella misma médico hospitalario: “aunque la EBM haya supuesto grandes avances, sólo una muy pequeña parte de lo que hacemos cotidianamente puede estar verdaderamente basado en pruebas”. Los partidarios más salvajes del método EBM deben reconocer que tienen premisas difícilmente extrapolables a los pacientes reales: los protocolos de los ensayos clínicos excluyen los factores de comorbidad que son la mayoría de los pacientes reales que los médicos no pueden evitar encontrar. Los pacientes reales requerirían decenas de protocolos a la vez que jamás son evaluados juntos. Fuman, beben café, toman medicamentos en cócteles, trabajan demasiado, han inhalado amianto, toman la píldora, etc.La confrontación entre el ideal del puro protocolo y la realidad clínica puede ser arrasadora para el deseo de los médicos. ¿El saber de la base de datos necesita aún al médico? El saber puede así aparecer como pulsión de muerte, evaporación del médico. Especialmente si se presenta el sistema experto contra el médico según el modelo “Big Blue contra Kasparov” en el ajedrez. Sin embargo, las mejores bases de datos no producen el diagnóstico correcto más que en el 75% de los casos. Los conocimientos de las bases de datos funcionan de la mejor manera posible cuando proponen a los médicos diagnósticos raros que pueden ser olvidados. La memoria de la base de datos es mejor que la de los sujetos individuales pero la metáfora del enfrentamiento cerebro-inteligencia artificial es inadecuada. Un médico de hecho nunca está solo y una verdadera conversación clínica se adecúa perfectamente a la consulta de una biblioteca estadística. Este sería el punto de vista de los médicos abiertos a los beneficios de la EBM.Desde el punto de vista de los fanáticos de las estadísticas, estamos en el punto en el que más vale entregar al procesador las estimaciones de los expertos clínicos como elementos de un procesador de nivel superior, a condición de que esté afectado de cierto coeficiente de ponderación. Desde esta perspectiva, la mutación que debe atravesar la medicina es la que la aviación ya ha conocido. Desde los Airbus A320, es un ordenador el que pilota el avión, lo que llaman Fly bi wire. Los pilotos sólo intervienen en caso de incidente imprevisto o de fallo de la máquina. No es seguro que la medicina sea reducible al modelo de la aviación en la medida en que lo que se puede verificar realmente es “una pequeña parte” de lo que hacen los médicos. La manera en que el equipamiento del Airbus 320 de US Airwais ha sabido sacar provecho de la experiencia contingente del avión que tenía el piloto más experimentado, testimonia que incluso en la aviación hay que saber separarse de los protocolos estándar6.El método estadístico no se limita a la medicina. Se interesa también por la Justicia y pretende prescindir de los jueces, por ejemplo, para apreciar el riesgo de reincidencia. En Estados Unidos, las leyes del Estado de Virginia incluyen desde 2003 por primera vez en el mundo, una cláusula que obliga a los jueces a mantener detenidos a los delincuentes sexuales mientras estos tienen una puntuación de más de 4 en una escala de evaluación de la reincidencia. Es una justicia adherida a los procedimientos científicos de la que Robert Badinter, en una tribuna reciente, denunciaba los peligros de la definición “de un régimen de seguridad fundado en la presunta peligrosidad de un autor virtual de infracciones eventuales”7. Luchaba contra la inscripción en la ley de un crimen virtual. Este infierno ya se ha realizado en Virginia.De igual manera, en el campo de la educación, los expertos estadísticos tratan de imponer protocolos en los que el profesor no sería más que el recitador de un manual estandarizado de enseñanza debidamente evaluado y que habría que seguir al pie de la letra.Los profesores, los clínicos, los pilotos, los jueces refunfuñan ante la destitución de su acto en nombre de la evaluación de las predicciones. Del lado de los actores, todos testimonian del efecto de mortificación del deseo. Del lado de los participantes, se quejan de ser objetivados, reducidos a un protocolo estándar.Es una verdadera destitución subjetiva. Esta destitución produce un efecto real sobre las “profesiones imposibles”. Evoco así la referencia freudiana que designa como imposibles los ideales que mantienen la “cohesión social” que evocaba Levi-Strauss: educar, gobernar, curar. Lo imposible es índice de un deseo.El efecto real deber ser diferenciado del efecto imaginario de la herida narcisista, que puede producir la competición hombre-máquina, engendrada por los cálculos masivos de la intimidad. Lacan se había burlado del narcisismo del clínico, en su sátira de aquel que se toma por el “único” en saber hacer. Lo cito: “Este ser el único con el que se presentan y del que presumen, es la infatuación más común en medicina. Es mediante esta infatuación que algunos médicos llegan a calmar la angustia de su acto, este ser el único justifica el milagro para hacer de eso la caperuza de esta soledad”8. Lacan invitaba vigorosamente a los clínicos a formarse en las exigencias de la lógica propia al acto analítico. Esta lógica permitía potenciar el acto yendo más allá de los obstáculos del narcisismo. Los algoritmos del cálculo masivo de lo íntimo producen el efecto inverso. Matan al sujeto porque no dejan ningún lugar para la angustia constituyente de la soledad del acto. Sin duda, el algoritmo del cálculo libera de la angustia del acto. Es una ganancia obtenida sobre la angustia. Algunos se fascinan de manera casi maníaca de la reforma de la gestión de las poblaciones por un futuro enteramente previsible. Al fin estaríamos en condiciones de evacuar el problema de los futuros contingentes. Podríamos acabar con la angustia de la intencionalidad neutralizándola mediante el cálculo.

La reducción del acto a la economía del comportamiento
Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía 2002 es el ejemplo de la nueva ciencia de la economía del comportamiento, es profesor de Psicología y de ciencias del comportamiento en Princeton. El Comité del premio Nobel recompensó sus trabajos sobre la psicología de las creencias, de las intuiciones y de las elecciones. Eran especialmente útiles en finanzas mientras que la crisis financiera no hiciese aparecer un imprevisto. El acercamiento comportamental da cuenta de los teoremas que la teoría de los mercados eficientes y racionales no llega a aclarar. Por ejemplo, “la sobreprestación de las acciones en relación a las obligaciones y otras categorías de activos se explica por el exceso de confianza y de optimismo que caracteriza a la mayoría de los inversores, habituados a actuar sobre la base de su intuición”. Sin duda, las ciencias comportamentales pronto van a interesarse por el caso de Jérôme Kerviel cuyo exceso de confianza y de optimismo permitió engañar a todas las aplicaciones expertas supuestamente encargadas de encuadrarle. En este caso, la explosión de la pasión del juego propio de los participantes acabó por barrer todos los mecanismos cognitivos internos y los corta-fuegos externos. Pero Kahneman no se interesa por los individuos, sólo se interesa por las series de fenómenos que producen los grandes números.“La finanza comportamental aún no ha desarrollado una comprensión suficiente de las olas colectivas de euforia porque tiende a concentrarse en el individuo y no en los fenómenos agregados de cambio de creencia”. La economía comportamental también ha tratado de dar cuenta de lo irracional del pánico financiero. La crisis financiera, más allá de la puesta en marcha de un paradigma de rutina de las explicaciones estándar, es la manifestación de fenómenos de psicología social a gran escala. La modelización de los riesgos según los programas admitidos ha dejado de funcionar9. Es el momento de recordar que todos los modelos económicos funcionan en un universo de conocimientos limitado y que el agente supuestamente racional del mercado también se equivoca. Es continuamente contaminado por las emociones sociales del grupo. Es el momento en el que la dimensión de real aparece más allá de la cifra. Como decía Barack Obama en su debate con John McCain: “el dinero desaparece más rápido de lo que usted puede contarlo”. El dinero se presenta entonces en una dimensión de real, una vez desnudo el régimen habitual de confianza en el valor del dinero: In God we trust. La “titulización” de las deudas introdujo la ilusión de una cuantificación siempre posible del riesgo, diluida a través de mecanismos de reaseguros hasta alcanzar el sueño de un “riesgo sin riesgo”. Este método comportamental reduce la conducta humana a un “acto sin acto”, “la noción de conducta, aplicada de manera unitaria para descomponer hasta la nadería todo dramatismo de la vida humana”10.En esos momentos de pánico financiero, los experimentos de laboratorio de Daniel Kahneman sobre la mayor importancia del miedo a perder que la esperanza de ganar, como “ilusión cognitiva”, revelan su dimensión de ridículo. Estos experimentos no han impedido en absoluto la propagación de las ilusiones de los mecanismos de reaseguros por la titulización. Esta es una de esas experiencias tipo: “Pedimos a algunos estudiantes elegir entre una suma segura de 3.000 $ o hacer la apuesta de tener 80% de oportunidades de tener 4.000 $. La mayoría de los estudiantes eligen los 3.000 $. La misma cuestión, presentada de manera diferente, les propone elegir entre perder 3.000 $ o aceptar 80% de oportunidades de perder 4.000$. Con esta formulación la mayoría eligen la apuesta más arriesgada”.11Todo confluye para mostrar esta aversión a la pérdida, esta angustia del objeto perdido. Más allá de los experimentos de laboratorio, el pánico global muestra, como diría Freud, que el pánico es la verdad del lazo social. Bajo el lazo social de la creencia reina la angustia. “Tenemos una indicación de que la esencia de una masa reside en los vínculos libidinales presentes en ella, en el fenómeno del pánico, que puede estudiarse en las mejores condiciones en las bases militares. El pánico aparece cuando una masa así se desagrega. Su carácter, es que ya ningún orden superior es escuchado y que cada uno se preocupa de él mismo sin mirar por los otros. Los vínculos recíprocos han cesado y una angustia desprovista de sentido, gigantesca, se libera”.12En nuestros días, a las masas militares hay que añadir las “masas financieras” globalizadas. En la vida del sujeto Daniel Kahneman las dos dimensiones están profundamente anudadas, lo contó en la autobiografía que se exige de los laureados por el Premio Nobel13. Escribe bien, lo cito: “Mis padres eran judíos lituanos (como Levinas) que habían emigrado a Francia en los años veinte y habían tenido éxito. Mi padre dirigía el Departamento de Investigación de una gran empresa química. Pero aunque mis padres amaban casi todo lo francés, y tenían algunos amigos franceses, sus raíces francesas eran poco profundas y nunca se sintieron completamente seguros. Es decir que los pocos restos de seguridad que habían tenido desaparecieron durante la invasión alemana en 1940. Diseñé lo que era mi primer grafo en 1941. Mostraba los azares de la fortuna familiar en función del tiempo. Alrededor de 1940 la curva entra en el registro negativo. Mi padre fue capturado en la primera redada a gran escala contra los judíos y fue encerrado durante seis semanazas en Drancy. Fue liberado gracias a la intervención de su empresa que era dirigida (lo he sabido sólo recientemente por un artículo) por uno de los principales sostenes del partido fascista en Francia. La historia de la liberación de mi padre, que nunca llegué a entender del todo, ponía también en juego a una bella mujer y un general alemán que la amaba. (…) Mi padre murió de una diabetes mal curada en 1944, justo seis semanas antes del Desembarco que desesperadamente había invocado en sus ruegos. Pronto mi madre, mi hermana y yo fuimos libres y volvió la esperanza de obtener los pasaportes que iban a permitirnos ir con el resto de la familia a Palestina”.Daniel Kahneman se convirtió rápidamente en un alumno brillante. Eligió psicología. En 1954 se enroló en el ejército y fue asignado al Departamento psicológico del Tsahal. Le pidieron evaluar a los candidatos oficiales y hacerlo mejor que las guías de entrevistas americanas de las que el ejército disponía. Son los mismos protocolos de entrevistas de los que Wilfred Bion se había burlado y que le empujaron a inventar su método de selección grupal inspirado por el psicoanálisis. Kahneman, por su parte, inventa su primer concepto para denunciar la desconexión completa entre la información estadística de que disponía y su capacidad de previsión. Lo llama “ilusión de validez”. Es un moralista, denuncia la arrogancia y las malas pasadas de las ilusiones cognitivas. Con una calculadora primitiva, inventa una técnica estadística que le hace integrar las disposiciones psicológicas necesarias para los cuerpos más variados del ejército. Mejora sensiblemente las capacidades predictivas del sistema sobre los desarrollos de esos alumnos oficiales.Apoyándose en su éxito, hijo de sus obras, obtiene una beca doctoral para Berkeley en Estados Unidos. Se alegra de la libertad que le dejan para leer a su gusto. Cuenta lo que llama su experiencia intelectual más significativa de sus años de estudiante. No sucedió en la Universidad. “En el verano de 1958, mi mujer y yo atravesamos los Estados Unidos para pasar algunas semanas en la clínica Austen Riggsen en Stockbridge, Massachussets, donde estudiaba con un célebre psicoanalista teórico, David Rapaport, con el que había hecho amistad durante una visita a Jerusalén unos años antes. Rapaport pensaba que el psicoanálisis contenía los elementos de una teoría válida de la memoria y del pensamiento. Las ideas esenciales según él, que esbozan un modelo de energía mental (cathexis), se encontraban en el capítulo VII de La interpretación de los sueños. Con otros jóvenes del círculo de Rapaport, estudiaba ese capítulo como un texto talmúdico y trataba de deducir previsiones para la memoria a corto plazo. Fue una experiencia maravillosa y hubiera vuelto si Rapaport no hubiera muerto brutalmente poco después ese mismo año. Tenía un respeto enorme por su espíritu indomable… Austen Riggs era un centro mayor para el desarrollo de la teoría psicoanalítica inicialmente dedicado al tratamiento de los hijos de ricas familias disfuncionales de la Costa Este. Me permitieron asistir a las reuniones de discusiones clínicas de los viernes, consagradas a la evaluación de los pacientes tras un mes de observación. Todos los asistentes habían recibido y leído la noche previa a la reunión un dossier con las notas clínicas de todos los intervinientes. Al principio tenían lugar vivos intercambios de impresiones entre los participantes que incluían al célebre Eric Ericsson. A continuación el paciente entraba para una entrevista en grupo seguido de una brillante discusión. Uno de esos viernes, la reunión tuvo lugar y fue conducida de la manera habitual aunque el paciente se había suicidado durante la noche. Fue una discusión remarcablemente abierta y honesta, centrada en las contradicciones entre el potente sentimiento de inevitabilidad del acontecimiento y el hecho de que sin embargo nadie había previsto el suicidio. Era otra ilusión cognitiva de comprender”.Vemos que la ironía de Kahneman puede ser feroz y que es un narrador. Todo su esfuerzo intelectual consiste en renunciar a la contradicción que denuncia. Lacan hablaba de aquellos que tras un análisis, prefieren el inconsciente a cualquier cosa. Kahneman prefiere la certidumbre de la precisión a cualquier cosa y rechaza la parte de contingencia terrible que forma parte del patrimonio de los clínicos. Si para eso es necesario romper con la clínica, poco importa. Salvará la certidumbre de la previsión. Sin duda el elemento autobiográfico no está ausente. En todos sus gráficos, rehace el gesto del primer grafo. Busca determinar con certidumbre lo que su padre no había podido prever: el momento en que el destino familiar entra en el registro negativo. Para asegurarse ese punto, Kahneman construyó un sujeto supuesto saber perfectamente explícito, como el dios del salmo 139.

“Señor, tú me examinas y me conoces,Sabes cuando me siento o me levanto”14

La omnipotencia del cálculo es la llamada a un Dios reducido al Dios de los filósofos y de los sabios.

Saber matemático, saber psicoanalítico, saber clínico
¿Qué hemos aprendido de estos estadísticos y de su relación con el psicoanálisis establecida por cada uno de ellos? En primer lugar que ellos mismos testimonian de una posición subjetiva de excepción. De hecho, han sufrido la decepción científica respecto al psicoanálisis. No han soportado la cuestión que Lacan formulaba así: “¿Qué es una ciencia que pudiera incluir al psicoanálisis?”. El clínico está del lado del psicoanálisis en la medida en que no es dueño del saber. Este no se deposita como una serie de hechos analizables por una regresión a variables causales. En los términos de Jacques-Alain Miller leyendo la última enseñanza de Lacan, el saber analítico, como el saber de la clínica, es un saber a descifrar. Sólo la enseñanza de Lacan acaba encontrando su vínculo con lo real al que se confrontan las profesiones de lo imposible. Es un real que no está contenido en el saber, en el sentido de la serie estadística. La clínica tiene en común con el saber inconsciente que nunca es un saber perfecto, que vehicula el agujero, la ausencia de certidumbre definitiva. Es por lo que podemos adoptar para la clínica y para el psicoanálisis que “la causa del deseo para cada uno es siempre contingente, es una propiedad fundamental del serhablante”.15Los dos modos opuestos de saber que son el saber clínico y el saber de la serie estadística son el índice de dos reales diferentes. Sólo el discurso analítico permite ordenarlos porque sólo este discurso se hace cargo de la imposibilidad que comporta todo saber que se da bajo el modo del desciframiento, en la medida en que trata la particularidad de lo sexual. Pero el discurso analítico testimonia para todas las profesiones de lo imposible.Los matemáticos de la corriente de Kurt Gödel han hecho aparecer los límites o los imposibles en los sueños como los de David Hilbert de producir “teorías del todo”. En esta vía, un matemático contemporáneo, Gregory Chaitin, ha establecido un número sin ley en el sentido de que “si la única ley que rige un conjunto de datos es una ley tan complicada como esos mismos datos, entonces no obedecen a ninguna ley”.16 Ese número, W, es un número bien definido pero que no puede ser calculado por ningún programa informático que fuera menos complicado que el número mismo. Para conocer ese número, hay que hacer la experiencia. Es un poco como el saber analítico del que hay que hacer la experiencia en la cura. No hay resumen posible.Así, los cálculos masivos matan al sujeto, el saber matemático y la clínica lo hacen revivir. Los expertos estadísticos fascinados por la “teoría del todo”, tienen sus razones para apasionarse por su versión de la destitución subjetiva. Los fanáticos del “escribirlo todo, preverlo todo” son como los clérigos, según Nietzsche. Tienen una voluntad de potencia fundada sobre la humildad del saber que en el campo de las profesiones imposibles se traduce como una voluntad de saber enloquecida. Pretendiendo la predicción absoluta, los efectos colaterales son devastadores. El saber agujereado del inconsciente hará obstáculo. 

Traducción: Julia Gutiérrez

 


EL AUTOR

Eric Laurent.
A.M.E. Psicoanalista en París, Miembro de la ECF y la AMP. Docente de la sección clínica de París-Saint-Denis, doctorado de 3er ciclo de psicoanálisis, Paris 8.
Email: ericlaurent@lacanian.net

Referencias
1 Informe Terra Nova, disponible en la web de L’Express en el blog Inmedias de Renaud Revel, el 20 de enero de 2009.
2 Grove W. M. y Llod M., Meehl’s contribution to clinical versus statistical prediction, Journal of abnormal Psychology, 2006, vol. 115 nº 2, p. 192-194.
3 Polanyi M.m Personal Knowledge, London, Routledge, 1958.
4 Joachim P., Sturmberg J. P., Carmel M., Martin C. M., “Knowing – in Medicine”, Journals of Evaluation in Clinical Practice, 14, Blackwell Publishing, 2008.
5 Ayres I., Super crunchers, how anything can be predicted, John Murray publishers. 2007, p. 87.
6 “Amerrissage sur l’Hudson: les boîtes noires retrouvées”, lemonde.fr, 18 de enero de 2009.
7 Badinter R., “Le retour de l’homme dangereux”, Le Nouvel Observateur, 31 enero-6 de febrero 2008.
8 Lacan J., “Discurso a la Escuela freudiana de París”. Scilicet 2/3. Autres écrits. Paris, Le Seuil, 2001.
9 Nocera J., “Did crisis avoidance crate one?”, Herald Tribune, 3-4 enero 2009.
10 Lacan J., “Discurso a los católicos” El triunfo de la religión. Buenos Aires 2005. [Paris, Le Seuil, 2005].
11 Baja V., “Forget Logia; Fear appears to Have Edge”, The New York Times, 8 de octubre de 2008. 
12 Freud S., Psicología de las masas y análisis del yo. Amorrortu editores - tomo XVIII.
13 Disponible en la página Nobleprize.org.
14 La Biblia Salmos 139.15 Miller J-A., curso del 19 de noviembre de 2008. http://www.causefreudienne.org.16 Chaitin G., «Les limites de la raison mathématique», Pour La Science, nº342, abril 2006. p.72.

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