Una Biblioteca (que) no es un almacén de libros

Textos: Luis Seguí
“Ordenar una biblioteca es una manera silenciosa de ejercer el arte de la crítica.” Jorge Luis Borges

EN NUESTRA BIBLIOTECA el significante “ordenar” es un concepto que va mucho más allá del registro, clasificación, organización de las referencias -temas, títulos, autor o autores-, índices y palabras clave para la rápida localización de los textos. Con ser todo esto imprescindible para prestar un servicio eficaz a los usuarios, lo que distingue a la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Madrid de otras bibliotecas es la circunstancia de que constituye un instrumento fundamental de la sede de nuestra comunidad de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, y como tal su función se integra en una “política de Escuela” cuyos dos brazos operativos abarcan tanto la intensión como la extensión. En el ámbito de la primera, es obvio que la actividad de la Biblioteca debe servir como instrumento complementario de la formación y la enseñanza del psicoanálisis, para lo que dispone de un fondo de textos psicoanalíticos que es probablemente el más completo que existe en Madrid, además de numerosas obras de disciplinas afines directa o indirectamente relacionadas con el psicoanálisis. Todo el material está catalogado de forma manual –fichas- y registrado en una base de datos que se actualiza desde su creación, en el año 200l. Actualmente contamos con 3.489 publicaciones (entre libros, monografías y revistas) todas ellas incorporadas a la base de datos, y tenemos registrados 220 títulos de revistas igualmente incorporados a la base de datos para facilitar su rápida localización. A través del servicio bibliográfico, con el que los usuarios pueden comunicarse por correo electrónico, teléfono o consulta presencial, y con el auxilio de las palabras clave, los interesados pueden obtener información sobre cualquier obra de la que se disponga, y acceder a aquella/s que necesiten para temas específicos de consulta o investigación. La Biblioteca está suscrita a las publicaciones “Lettre mensuelle”, “Mental”, “Quarto” y “La cause freudienne”, que se editan en francés. Hemos incrementado la cantidad de préstamos, la solicitud de fotocopias y pedidos de búsqueda bibliográfica, y han aumentado también las consultas por correo electrónico. En aquellos casos en que por razones diversas los interesados no pueden acudir a la Biblioteca dentro del horario de apertura, se les deja el material solicitado en un sobre a su nombre en la secretaría de la Escuela, lo que agiliza notablemente tanto los préstamos como las devoluciones. Tenemos actualmente 352 socios, de los cuales l6 se han incorporado recientemente.
El solipsismo de una escuela cerrada sobre sí misma sería tan patético y frustrante como una biblioteca desierta, que no funcionara más que como un mero almacén de libros visitado de vez en cuando por algún despistado. De ahí que concibamos la tarea en extensión como intrínsecamente ligada al trabajo en intensión, en una relación de complementariedad, ya que estamos convencidos de que se trata precisamente de un rasgo identitario esencial de nuestro trabajo como Biblioteca, cuyo nombre, “de Orientación Lacaniana”, no es -no puede ser- sin consecuencias. En efecto, no debemos perder nunca de vista que Lacan advirtió en su momento que “no puede haber clínica del sujeto sin clínica de la civilización”, lo que equivale a una exhortación a quienes siguen en la senda que inauguró Freud y continuó el mismo Lacan, para estar muy atentos a los malestares -a los antiguos y a los nuevos, o a los de siempre que se presentan bajo nuevas formas- que padecen los sujetos hablantes en el ámbito de su vida cotidiana, condicionada en estos tiempos globalizados por la hegemonía planetaria del discurso capitalista. En un contexto sociocultural como el que caracteriza a la España de hoy, en el que se ha impuesto una modalidad de “gestión del goce” confiada por el amo a las técnicas cognitivo-conductuales -cuya influencia en todos los niveles educativos se dirige a perfeccionar los recursos de control social-, el psicoanálisis se ve confrontado a una situación en la que está en juego su propia existencia como discurso del envés, y ello exige que la Biblioteca -organizando actividades que resulten atractivas para la opinión ilustrada y de acceso público y gratuitofuncione como una ventana abierta a la ciudad partiendo del axioma de que “si no te ven (y oyen) no existes”. Ser visible, a su vez, implica no sólo disponer de un discurso coherente, sino de hacerlo comprensible para aquellos a quienes se dirige, lo que supone un auténtico desafío en tanto se trata de divulgar sin vulgarizar: eludir en la medida de lo posible la jerga incomprensible para aquellos que no pertenecen al ámbito psicoanalítico, sin hacer concesiones en cuanto al contenido (Freud lo expresó claramente en “Psicología de las masas y análisis del yo”, cuando escribió –rechazando las críticas que le acusaban de ser demasiado audaz en los términos, que “nunca se sabe a dónde se irá a parar por ese camino; primero uno cede en las palabras y después, poco a poco, en la cosa misma”).
La Biblioteca desarrolla dos actividades complementarias en las que se trata de que estén presentes tanto la intensión como la extensión, aunque no siempre en la misma proporción dada la característica de cada una de las convocatorias. De un lado, la presentación de libros, en la que tienen siempre prioridad las obras editadas por nuestros colegas psicoanalistas -de nuestra sede y de las otras sedes de la ELP, y también de otras escuelas de la AMP-, pero también textos de autores de disciplinas afines y/o relacionadas con el psicoanálisis, lo que nos permite invitar a participar en las presentaciones como ponentes o comentadores a quienes cultivan aquellas disciplinas, dentro o fuera del ámbito académico. Con este ánimo integrador hemos podido contar durante este curso con la visita de los profesores de Filosofía Fernando Ojea, María Victoria Gimbel, Alberto Sucasas, Germán Cano, Ignacio Castro, Francisco Martínez y Juan Tabares, además de los colegas de la sedes de Madrid, Barcelona y Valladolid, y también de la Escuela de Orientación Lacaniana de Argentina invitados, y de los miembros del equipo de la Biblioteca que actuaron como moderadores en las presentaciones. Todos los actos se celebraron en la sede de la ELP, con la excepción del que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con motivo de la presentación del libro de Jorge Alemán, Para una izquierda lacaniana... Intervenciones y textos. En total, se han presentado nueve libros en los últimos dieciocho meses.
De otro lado, con el reclamo genérico de “Encuentros en la Biblioteca ”se realizaron siete convocatorias durante el año 2009 con el enunciado “Política y psicoanálisis: triunfo y fracaso del capitalismo”, y otras cuatro este año con el título de “El psicoanálisis y los discursos del poder”. Estos encuentros están concebidos -dadas sus características y la amplitud de sus contenidos- aún más que las presentaciones de libros, como claramente dirigidos a la política de extensión. Entre ambos ciclos han intervenido como invitados profesores y catedráticos de Filosofía, Filosofía del Derecho, un doctor en Teología y Filosofía, una ejecutiva de empresa especializada en tareas de evaluación, educadores, el director creativo de una de las más importantes empresas de publicidad, y un investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Es pertinente interrogarse acerca de la repercusión que puede llegar a tener en la ciudad -y la que aspira a conseguir- el trabajo que hacemos en y desde la Biblioteca. Si se midiera por el eco que de nuestras actividades recogen los medios, la respuesta sería: ninguna. En efecto, parece existir una barrera invisible que -hasta ahora, y salvo en muy contadas ocasiones en el pasado- no hemos sabido cómo sortear para que, al menos a través de los actos que convocamos, el psicoanálisis tenga una presencia mediática.
Esta invisibilidad mediática, que afecta al conjunto de la Escuela en Madrid, resulta particularmente lamentable por lo que respecta a la Biblioteca, en la medida en que nuestras actividades están pensadas como extensión y apertura a la ciudad, abordando una temática –por los libros seleccionados para las presentaciones como por los enunciados y contenido de los ciclos- orientada a la opinión ilustrada, de cuya existencia en Madrid da cuenta la extensa oferta cultural y el interés con la que es acogida. No es dable sostener o sospechar que pueda haber una suerte de conspiración de silencio dirigida al psicoanálisis; puntualmente se publican -en las agendas o secciones de convocatorias de diversos medios de circulación nacional- anuncios de actos, conferencias, seminarios y presentaciones de libros de psicoanálisis, y en las secciones de cultura y sociedad de esos mismos medios los nombres de Freud o Lacan no son desconocidos. Sí se puede constatar que el peso institucional cuenta a la hora de encontrar repercusión en los medios, como puede comprobarse observando la frecuencia con la que entidades señeras como el Ateneo de Madrid o el Círculo de Bellas Artes, e incluso otras más recientes, encuentran eco para sus convocatorias, incluidas aquellas que tratan del psicoanálisis. Parece evidente, pues, que aún no hemos encontrado la vía adecuada -que sin duda atraviesa también las relaciones personales, las afinidades intelectuales y los compromisos institucionales- para hacernos oír. En suma, tenemos pendiente hacernos con el know how.
Sin ocultar las carencias que aún padecemos, la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Madrid se ha convertido en uno de los espacios de interlocución cultural más importantes de la ciudad, un escenario por el que circulan las diversas corrientes del pensamiento en diálogo con nuestros colegas. Es claro que este efecto se debe al esfuerzo –al deseo decidido de trabajar por la Escuelade los miembros del equipo de trabajo de la Biblioteca, que a su vez han recogido el testigo de quienes les han precedido. Con unas pocas excepciones, la mayoría de los integrantes del actual equipo son socios incorporados a la Escuela en fechas relativamente recientes, lo que responde a la política definida por la Junta Directiva desde el mismo día del anuncio de su candidatura: dar un lugar de reconocimiento y ofrecer la posibilidad de desplegar sus capacidades a una nueva generación de psicoanalistas.


EL AUTOR

Luis Seguí. Abogado,
Miembro de la ELP y la AMP.
Director de la BOLM.

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